viernes, 17 de febrero de 2012

Kant

Un prusiano ilustrado







Immanuel Kant nació en 1724 en Königsberg (Prusia oriental, actualmente Kaliningrado, Rusia). Se educó bajo la influencia del pietismo de su madre y de muchos de sus profesores, influencia que se refleja en sus obras sobre moral y religión.
Kant compaginó la docencia con la publicación de sus innumerables obras. Las más importantes son: Crítica de la razón pura (1ª edición, 1781; 2ª edición revisada, 1787), Crítica de la razón práctica (1788) y Crítica del juicio (1790). Además, deben añadirse: Prolegómenos a toda metafísica futura (1783), ¿Qué es la Ilustración? (1784), Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) y La religión dentro de los límites de la mera razón (1793). El 12 de febrero de 1804 murió en la misma ciudad que le vio nacer.

El tribunal de la razón y sus juicios
Ante las discusiones entre racionalistas y empiristas por el papel que la razón desempeñaba en el acto del conocer, Kant se planteó si era posible conjugar tales opiniones. Para ello, se propuso examinar la razón con el objetivo de esclarecer cuáles eran sus posibilidades y cuáles sus límites. Era necesario someterla a crítica, presentarla ante un tribunal en el que la razón fuera a la vez reo y juez.
La cuestión central estaba en saber si la metafísica era posible como ciencia. Antes de llegar aquí, Kant se refirió a los tipos de juicios existentes, teniendo en cuenta dos criterios: el tipo de relación que se establece entre sujeto y predicado, y cómo establecer su verdad.

• Clases de juicios
De acuerdo con el primer criterio, los juicios pueden ser analíticos y sintéticos; y, de acuerdo con el segundo, a priori y a posteriori.
  • — Los juicios analíticos se llaman así porque el predicado explicita o manifiesta lo que ya está implícito en el sujeto. Desde este punto de vista, dichos juicios tienen las características siguientes: son explicativos y su negación supone una contradicción.
  • — Los juicios sintéticos se llaman así porque lo que se dice en el predicado no está implícito en la noción del sujeto. Estos juicios se caracterizan por ampliar el conocimiento y porque su negación no implica contradicción alguna.
  • Los juicios a priori son aquellos cuya verdad no se basa en la experiencia. Son juicios universales, porque se aplican a todos los casos; y son necesarios porque no pueden no cumplirse.
  • Los juicios a posteriori son aquellos en que su verdad sólo puede ser establecida teniendo como referencia la experiencia. Estos juicios no son ni universales ni necesarios.
El conocimiento humano
En Crítica de la razón pura, Kant se planteó las cuestiones relativas al conocimiento humano. Para ello, empezó preguntándose por los elementos del conocimiento; seguidamente, analizó las diversas facultades que intervienen en él, para pasar a plantearse cuáles eran las condiciones que hacían posible el conocimiento científico y, finalmente, aplicar dichas condiciones a la metafísica para ver si las cumple o no.
Ante la oposición entre racionalistas y empiristas, Kant afirmó que "todo nuestro conocimiento se inicia 'con' la experiencia, pero no todo procede 'de' la experiencia". Eso plantea la posibilidad de que en aquello conocido haya, por un lado, impresiones sensibles y, por otro, lo que la propia facultad de conocer aporta a distinguir entre: un conocimiento empírico (el que procede de la experiencia) y un conocimiento a priori (absolutamente independiente de ella).
Por lo que se refiere a las facultades del conocimiento, Kant afirmó que el ser humano posee: sensibilidad, entendimiento y razón.
  • — La sensibilidad es la facultad que permite recibir todas las impresiones que proceden del exterior, como sonidos, colores, olores, etc.
  • — El entendimiento, como facultad cognoscitiva, permite elaborar conceptos y formular juicios a partir de la relación entre conceptos e impresiones sensibles y entre conceptos entre sí.
  • — La razón, finalmente, relaciona juicios estableciendo razonamientos.
La Crítica de la razón pura tiene tres partes: Estética trascendental, Analítica trascendental y Dialéctica trascendental.

El conocimiento sensible
La palabra estética proviene del griego aisthesis, que significa aquello perceptible por los sentidos; por ello, en esta parte de la obra, Kant reflexionó en torno a estos puntos: cuáles son las condiciones que hacen posible el conocimiento sensible, tanto en su elemento empírico como en su elemento a priori; y cuáles son las condiciones que hacen posible los juicios sintéticos a priori en matemáticas.
En relación con la primera cuestión, distinguió entre la materia del conocimiento sensible y la forma. La materia del conocimiento sensible son las sensaciones que el ser humano recibe del exterior, pero estas sensaciones se presentan de forma caótica (sonidos, colores, volúmenes, etc.), caos que es ordenado por las formas a priori de la sensibilidad.
Las formas a priori son el espacio y el tiempo. El espacio es la forma a priori de la sensibilidad externa, mediante la cual las sensaciones se ordenan; el tiempo es la forma a priori de la sensibilidad tanto externa como interna, mediante la cual las sensaciones se suceden.

• El conocimiento intelectual
En la Analítica, Kant se ocupó de dos temas: establecer las condiciones que hacen posible el conocimiento intelectual y buscar las condiciones que hacen posible los juicios sintéticos a priori en física.
En el entendimiento, igual que en la sensibilidad, hay un elemento empírico y otro a priori. Mientras que el elemento empírico lo constituyen las intuiciones de la sensibilidad (sensaciones, más espacio y tiempo), el elemento a priori lo constituyen las categorías. Ese elemento a priori es poseído por el entendimiento naturalmente, antes de toda experiencia concreta y, cuando esa experiencia se da, el entendimiento, con total espontaneidad, proyecta esas formas a priori (conceptos puros y vacíos de contenido) sobre los datos que le vienen de la sensibilidad –los fenómenos–, de tal manera que sin las categorías, las intuiciones sensibles serían ciegas, y sin las intuiciones sensibles, las categorías estarían vacías.
Para establecer la relación completa de categorías, Kant recurrió a la lógica, puesto que es esta disciplina la que expone cómo, relacionando los conceptos entre sí, se originan juicios. Cada tipo de juicio se corresponde con una categoría y, puesto que hay doce tipos de juicios, habrá también doce categorías.
Por todo lo anterior, Kant afirmó que las categorías sólo pueden ser aplicadas a los fenómenos y, así, éstos pueden ser conocidos, pero lo que no se puede conocer es la cosa-en-sí (llamada por Kant noúmeno).

El estudio de la razón
La Dialéctica se ocupa de la naturaleza y del funcionamiento de la razón, así como de establecer si son posibles los juicios sintéticos a priori en la metafísica.
En relación con el tema de la razón, Kant analizó su uso lógico y afirmó que éste se da cuando la razón "busca la condición general de su juicio (conclusión)". La razón, cuando se usa lógicamente, es una facultad que puede buscar juicios cada vez más generales, intentando llegar hasta aquel juicio que no dependa de ninguna condición, que sea incondicionado, aunque esa condición incondicionada no exista.
En ese camino hacia lo incondicionado, la razón es conducida hasta ciertos principios, conceptos puros de la razón o ideas trascendentales, que son la meta final. Esas ideas son: el alma, el mundo y Dios. Con teorías metafísicas sobre el alma, la razón pretende unificar todos los fenómenos psíquicos; con teorías metafísicas sobre el mundo, pretende unificar todos los fenómenos físicos; y con teorías metafísicas sobre Dios, pretende hablar de la condición de posibilidad última de todos los fenómenos.


La conducta humana
Contestada la pregunta sobre el conocimiento, señalando sus posibilidades y sus límites, Kant se planteó la cuestión sobre la conducta humana, puesto que la razón, aparte de conocer cómo es la naturaleza (razón teórica), puede plantearse cómo ha de ser la conducta humana (razón práctica). Así, en la Crítica de la razón práctica, investigó todo lo que puede condicionar la voluntad humana, es decir, las reglas o los criterios que la determinan u obligan.

• Una ética formal, vacía de contenido
Esas reglas que obligan a la voluntad reciben el nombre de imperativos, porque tienen carácter de exigencia.
Kant propuso una ética formal, es decir, vacía de contenido empírico, lo cual significa que no debe proponer ningún fin último ni tampoco un conjunto de preceptos. Pero, si no hay fin último ni preceptos, ¿cómo se puede saber que una acción es correcta moralmente? Se sabrá cuando la acción se haga sólo por deber y sin miedos ni egoísmo. El deber, según Kant, es "la necesidad de una acción por respeto a la ley".




La religión, la historia y la política
Kant se ocupó de lo que "es" (la ciencia), de lo que "ha de ser" (la moral) y también se preguntó por lo que "será". En este ámbito, desarrolló su concepción de la religión, de la historia y de la política.
La religión ha de ser para Kant una religión natural, basada en una fe racional. En Kant no es la religión lo que fundamenta la moral sino al revés. Es también la ética, concretamente la segunda formulación del imperativo categórico, la que condujo a Kant a una concepción sobre la historia y la política. La historia es concebida como un camino lento pero progresivo hacia el ideal de libertad y de moralidad. Todas las acciones humanas vistas en conjunto parecen responder a un plan, que no es otro que una "intención de la naturaleza", la cual "desarrolla completamente las disposiciones naturales de los hombres que apuntan hacia el uso de la razón".
La misma legalidad que permite la sociedad civil ha de instaurarse entre los estados, permitiendo una federación de naciones que procure la paz y destierre las guerras. En este aspecto, el ideal de Kant es una liga de estados que haga posible la racionalidad y la moralidad.




Frase en la que  Kant dice  ATRÉVETE A SER SABIO
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sábado, 4 de febrero de 2012

¿Quién fue Immanuel Kant?

Immanuel Kant (Königsberg, Prusia, 22 de abril de 1724 – ibídem, 12 de febrero de 1804) fue un filósofo alemán de la Ilustración. Es el primero y más importante representante del idealismo alemán y está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal.
Entre sus escritos más destacados se encuentra la Crítica de la razón pura (Kritik der reinen Vernunft), calificada generalmente como un punto de inflexión en la historia de la filosofía y el inicio de la filosofía moderna. En ella se investiga la estructura misma de la razón. Así mismo se propone que la metafísica tradicional puede ser reinterpretada a través de la epistemología, ya que podemos encarar problemas metafísicos al entender la fuente y los límites del conocimiento. Sus otras obras principales son la Crítica de la razón práctica, centrada en la ética; la Crítica del juicio, en la que investiga acerca de la estética y la teleología y La metafísica de las costumbres que indaga en la filosofía del Derecho y del Estado.
Kant adelantó importantes trabajos en los campos de la ciencia, el derecho, la moral, la religión y la historia, inclusive creía haber logrado un compromiso entre el empirismo y el racionalismo. Planteando la primera que todo se adquiere a través de la experiencia mientras que la segunda mantiene que la razón juega un papel importante. Kant argumentaba que la experiencia, los valores y el significado mismo de la vida serán completamente subjetivos sin haber sido primero subsumidos a la razón pura, y que usar la razón sin aplicarla a la experiencia, nos llevará inevitablemente a ilusiones teóricas.
El pensamiento kantiano fue muy influyente en la Alemania de su tiempo, llevando la filosofía más allá del debate entre el empirismo y el racionalismo. Fichte, Schelling, Hegel y Schopenhauer se vieron a sí mismos expandiendo y complementando el sistema kantiano de manera que justificaban el idealismo alemán. Hoy en día, Kant continúa teniendo una gran influencia en la filosofía analítica y continental.